miércoles 14 de marzo de 2012

“Raíces y Lluvia”



Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.

Descubre dentro de ti el silencio. Siente tu respiración y préstale atención.

Imagina que te conviertes en una botella vacía de cristal. Visualizará del color que más te apetezca.

Siente el frío del cristal y el vacío que te rodea.

Céntrate en tu base. Observa cómo estás situado en un suelo de tierra mojada, y como las raíces de la tierra, han atravesado el cristal que te protege.

Nota la humedad y como las raíces suben lentamente hacía tu cuello.

Respira profundamente una vez.

Las raíces se paran antes de salir de ti, antes de llegar al final de la botella.

Siente las raíces que hay dentro de ti, como si te hicieran cosquillas. Sabes que no hay nada entre tú y las raíces, pero aún así, sientes un leve hormigueo.

Ahora imagina que comienza a llover. Las gotas de agua, comienza a caer dentro de ti, en el interior de la botella. Nota como las raíces continúan creciendo y comienzan a salir fuera de ti. El agua de lluvia es cálida y eso te relaja cada vez más.

Poco a poco, la botella se va llenando de agua y las raíces cada vez se hacen más y más grandes y altas, hasta que llega el momento en que estás completamente llena de raíces y agua.

Siente el espacio lleno. Respira profundamente una vez.

Sin darte cuenta, te transformas de nuevo en ti. Tu cuerpo regresa, pero tú sigues con la sensación de las raíces del suelo dentro de tu cuerpo y del agua de la lluvia rodeándote.

Sigues siendo del color que elegiste para la botella de cristal.

Vuelve a prestar atención en tu respiración e imagina como las raíces se van haciendo cada vez más y más pequeñas, hasta que desaparecen dentro de ti, y como el agua se va absorbiendo lentamente en todas las partes de tu cuerpo.

Vuelves a ser tú, pero las raíces forman parte de ti ahora. Al igual que la fuerza de la lluvia.

Abre los ojos.

Disfruta del día.



miércoles 7 de marzo de 2012

La fuerza está en ti


Eres una persona maravillosa y llena de fuerza.


Has llegado hasta aquí, haciendo miles de malabares, y aquí sigues.

Tu voz interior o tu intuición, te ha querido llevar hacía el lugar que más te convenía.

En ocasiones no te has hecho caso y te has dejado influir por el entorno o por el que dirán. Entonces… las cosas no han parecido fluir. Todo se ha vuelto más pesado y lento. Incluso tú te has vuelto más pesada:

“Haré lo que él me dice… Aunque sé que no debo de hacerlo… Vayamos a que se moleste”…

“Saldré con ellos un rato. Ya tendré tiempo mañana de dormir y de terminar de leer el libro. No quiero que piensen que soy un aburrido”…

Cuando estamos solos y en silencio, tranquilos y cómodos con nosotros mismos, es el momento de hacerte preguntas en voz alta:

¿Estoy haciendo lo que deseo hacer? ¿Tengo algún dolor o molestia en mi cuerpo que me esté avisando de que algo no marcha del todo bien?

Escúchate. Oye esas respuestas que aparecerán en tu mente sin tú buscarlas.

Siente esa fuerza que hay en tu interior. Nota, justo en el centro de tu pecho, como algo dentro de ti se ensancha y te impulsa a moverte hacía una dirección.

Analiza si es adecuado que hagas aquello que sientes. Evalúa los pros y los contras antes de tomar cualquier decisión. No te dejes llevar por el primer impulso. Pero tampoco te dejes convencer por motivos externos que no te convienen.

¿Lo sientes? Ya has tomado una decisión y ese es el primer paso para seguir o comenzar a escucharte.

Dentro de ti, habita un sabio…. Eres tú. Tan solo escucha, analiza y actúa.

Recuerda: la fuerza está en ti



miércoles 29 de febrero de 2012

Motivos para ser feliz


¿Cuántas veces te has planteado cambiar de hábitos para ser un poco más feliz?

Tal vez en unas cuantas ocasiones, has analizado tu vida y tu día y a día, y has llegado a la conclusión, de que te falta o te sobra algo para ser feliz.

Pero… observa…

Estás aquí y ahora. Este momento es único y maravilloso. No necesitas nada más. Ni pensar en las cosas que cambiarias, ni en decir que lo vas a hacer a partir de mañana.

Este es tu momento para recobrar la esperanza y las ganas de vivir y de ser feliz.

¿Motivos para ser feliz? Seguro que se te ocurren muchos.

Analizaros… ¿Cuántos de esas motivaciones tienen que ver con tus seres queridos o con su bienestar? 
¿Eres más feliz cuando tienes más o cuando gastas más dinero?

Tu felicidad está en ti y no en lo que haces para disfrazar tu vida de satisfacción y alegría. Tú eres la persona, que en este preciso instante, está haciendo que la felicidad deje de ser un fantasma del pasado o una ilusión del futuro.

Tú eres esa felicidad que buscas. No tienes que esforzarte por encontrarla. Ya la tienes…

Sólo tienes que  aprender a verla y aceptar el momento presente.

Si dejas de pensar en el pasado o de imaginar el futuro, es posible que aquello que llamas felicidad, aparezca de repente.

Entonces te preguntarás… “¿Cómo no me di cuenta antes? La tenía delante de mí y no supe reconocerla…”. Y sabrás que está, porque todo estará en calma en tu cabeza. La lucha continua por vivir en el pasado o en el futuro, habrá dejado pasar a una tranquilidad asombrosa en tu mente.

La esperanza y la felicidad se instalarán en ti por mucho tiempo. Tanto, como desees vivir en el ahora.

Sonríe… este es tu momento para ser feliz.

¡Disfruta!


miércoles 22 de febrero de 2012

Vive sin miedos

¿Por qué tener miedo a la oscuridad?
Asemejamos lo oscuro con algo negativo.
Nuestros sentidos en la noche o en sitios oscuros, parecen que se activan y creemos ser más conscientes de todo lo que nos rodea.
Desde niños, la oscuridad nos da miedo… Ya sea, estando en nuestra propia habitación en plena noche, o un garaje lleno de coches.
Con el paso de los años, acogemos otros miedos relacionados con los miedos de la infancia. Miedo a los sitios cerrados, a estar encerrado en un ascensor, a los espacios abiertos…
Y vamos acumulando miedos y más miedos, que sin quererlo, vamos pasando a nuestros hijos e hijas, que aún siendo pequeños, tienen miedo a la noche o a la falta de luz.
Los temores no nos dejan avanzar. Nos paralizan y nos hacen en ocasiones enfermar. Y sin embargo, continuamos con esos miedos, evitando las situaciones que creemos que nos los provocan:
- Si no cojo el ascensor, todo irá bien…
- Si no  me monto en el autobús, no me ocurrirá nada…
Somos seres humanos y tener miedo, forma parte de nosotros. Pero… cuando el miedo ya no te deja vivir tranquilo y es desproporcionado a las circunstancias que vives… ya no lo necesitas.
Nuestros antepasados tenían miedo a los animales feroces y a la noche, puesto que en ello les iba la vida… pero ¿y nosotros?
¿Hay miedos que realmente nos protegen de adversidades, o por el contrario nos paralizan y nos hacen ser personas infelices?
Piensa…
¿Son tus miedos irracionales? ¿Dejas de hacer actividades determinadas, por esos miedos?
Reacciona. Comienza desde el principio.
Analiza aquella situación que te da miedo  o recuerda como superaste el miedo que tenías a la oscuridad cuando eras niño.
¿Tal vez te diste cuenta de que nada malo pasaba en tu habitación, si las luces permanecían apagadas? ¿Comprobaste que las formas y figuras que veías en tu cuarto, no eran reales? ¿Cómo supiste que aquel monstruo, no era tal?
Reflexiona en tus miedos.
Sé consciente de ellos y de su poca o nula racionalidad.
Ya no los necesitas.
Vive sin miedos.

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